Emprender no es fácil: lo que no se ve detrás de FrikiSisters

Emprender no es fácil: lo que no se ve detrás de FrikiSisters

Hay una parte de emprender que queda muy bonita en Instagram.

Una web nueva. Un pedido que llega. Un evento. Una foto con productos. Una publicación que funciona especialmente bien.

Y luego está todo lo que no se ve.

Las horas delante del ordenador. Los nervios. Las cuentas. Los proveedores. Los paquetes. Los errores. Las dudas. Y ese momento en el que miras el reloj y piensas: “¿En serio todavía estoy haciendo esto?”.

Porque emprender no es fácil.

Y mucho menos cuando lo haces mientras mantienes un trabajo de ocho horas.

Dos trabajos, una sola persona

Friki Sisters no es, de momento, mi trabajo a tiempo completo.

Tengo mi trabajo, con sus horarios, sus obligaciones y sus días más largos de lo que me gustaría. Y cuando termina, empieza muchas veces la segunda jornada.

Responder mensajes.

Preparar productos.

Subir artículos a la web.

Pensar publicaciones.

Escribir.

Preparar pedidos.

Buscar proveedores.

Organizar eventos.

Cargar cajas.

Descargar cajas.

Montar stands.

Desmontar stands.

Y volver a casa pensando en lo que todavía queda pendiente.

A veces tengo la sensación de que el día debería tener unas cuantas horas más. 

Y sí, muchas cosas las hago sola

Emprender también tiene una parte bastante solitaria.

Hay decisiones que tienes que tomar tú. Problemas que tienes que resolver tú. Ideas que tienes que convertir en realidad tú.

Y también están esas tardes de:

“Esto no funciona.”

“¿Por qué he pensado que esto era buena idea?”

“Me voy a tirar de los pelos.”

Y, alguna que otra vez:

“Lo dejo.”

Porque sí. Hay días en los que dan ganas de tirar la toalla.

No porque no te guste lo que haces.

Precisamente porque te importa tanto que duele cuando las cosas no salen como esperabas.

La parte que tampoco sale en las fotos

Hay algo importante que quizá desde fuera no se percibe.

Friki Sisters todavía no me permite vivir de ello.

Al contrario.

Sigo invirtiendo mis propios ahorros para intentar que el proyecto crezca, mejorar la web, traer productos nuevos, participar en eventos y hacer que cada vez más personas conozcan la tienda.

Y eso genera una mezcla bastante curiosa.

Por un lado piensas:

“Estoy construyendo algo que me encanta.”

Y por otro:

“¿Cuánto tiempo puedo mantener este ritmo?”

Porque la ilusión ayuda muchísimo.

Pero la ilusión no paga facturas.

Y eso también forma parte de emprender.

Cuando esperas un poquito más de los tuyos

Hay otra cosa que he aprendido por el camino.

Cuando emprendes, muchas veces esperas que las personas que tienes cerca se interesen por lo que estás haciendo.

No necesariamente que compren.

No necesariamente que compartan cada publicación.

Simplemente que entiendan que detrás de una pequeña tienda hay muchísimo trabajo.

Y a veces ocurre.

Y otras veces no tanto.

Incluso puede pasar que alguien cercano vea tus productos y lo primero que piense sea si puede conseguir “un precio especial”. 

Y no pasa nada.

De verdad.

Pero a veces también te hace pensar que quizá desde fuera no se ve todo el esfuerzo que hay detrás de cada producto, cada pedido y cada evento.

Entonces… ¿por qué sigo?

Esta es la pregunta que me hago muchas veces.

¿Sigo?

¿Bajo el ritmo?

¿Lo dejo?

¿Me centro únicamente en mi trabajo y me olvido de todo esto?

Todavía no tengo una respuesta definitiva.

Lo que sí sé es que me gusta Friki Sisters.

Me gusta buscar cosas que creo que os pueden sorprender.

Me gusta descubrir productos nuevos.

Me gusta preparar un pedido pensando en la persona que lo va a recibir.

Me gusta montar un stand y ver cómo alguien se para, mira una cosa y dice:

“¡Mira, esto es totalmente para mí!”

Me gusta esa pequeña magia.

Y quizá por eso, incluso después de un día agotador, vuelvo a abrir el ordenador.

Crecer despacio también es crecer

Los resultados no están llegando de un día para otro.

Llegan poquito a poquito.

Una venta más.

Una persona nueva que nos descubre.

Un cliente que vuelve.

Un mensaje bonito.

Un evento que sale mejor que el anterior.

Una publicación que consigue llegar un poco más lejos.

Pequeñas señales de que, aunque todavía quede muchísimo camino, algo se está construyendo.

Y quizá eso sea emprender de verdad.

No tenerlo todo claro.

No saber si funcionará.

Tener días maravillosos y otros en los que quieres cerrar el portátil y no volver a abrirlo.

Pero levantarte al día siguiente y pensar:

“Vale. Vamos a intentarlo un día más.”

Porque quizá algún día pueda vivir únicamente de Friki Sisters.

Quizá no.

Pero mientras siga encontrando un poquito de magia en todo esto, quiero seguir descubriéndolo.

Aunque sea despacio.

Aunque sea cansada.

Aunque a veces tenga que hacerlo con una mano en el teclado y la otra sujetándome la cabeza. 

Porque detrás de cada pedido, cada evento y cada producto de FrikiSisters hay muchas más horas de las que se ven.

Y, sobre todo, hay muchas ganas de que esto funcione. 

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